Ahí estaba antes, sintiendo un sueño frustrado, una cotidianidad neutra, sin colores ni aromas que la cautivaran, envolvieran mi cuerpo desde la mañana hasta el amanecer.
Cumplí mi proyecto pero lo dividí en dos sin preguntar, una crisis que atravesó a todos, un pánico que atormentó los corazones,. Quise desapegarme, quiso desapegarse, pero mantuvimos el juego de a dos viviendo de a tres, amando a uno pero gozando con dos más. Otros cuerpos entran a la escena, unos se alejan para evitar el daño; otros prefieren la conexión. Sueños que avisan a tiempo pero la razón no es capaz de descifrarlos.
Me fui de viaje a una fiesta de mujeres mientras dejaba en mi espacio un corazón confuso que buscó en otra mujer una fiesta. Volví a mi nido pero el viento de lo nuevo se lo llevo; no fue capaz de soplar en mi rostro la verdad ¿Que verdad? ¿Existe?.... no la supe hasta hoy, cuando entra en mí como una daga o tal vez como una pluma que escribe la perdida y el duelo.
Mi corazón también ocultó verdades, ¿que verdades? ¿Existen?... re- encontré personajes que devolvieron las palabras robadas, deuda histórica que involucro recuerdos y abrazos. Clandestinidad pasajera con paisaje onírico, un sueño nocturno hubiese sido más comprometedor. Viví con la culpa del silencio hasta hoy, cuando la libero a la guerra de verdades no dichas, ¿que verdades? ¿Existen?
Sigo leyendo lo que la sincronía me regaló, ¿quien es el que escribe esto? ¿Porque tiene el mismo nombre de quien vive a mi lado y comparte en mí sus placeres de cuerpo?
Me enamoré de un cercanamente des-conocido, me entregué a otro que no es, ¿donde queda mi fe?
Una historia envuelta en silencios sanadores o preventivos, un juego de amantes que se comprometió con demasiadas verdades, ¿que verdades? ¿Existen?
El dice que ama, yo digo que amo, ¿pero a quien? Si el que conozco se esfumo en una lectura veloz de un mensaje que no era para mi, ¿a quien? Si pareciera que yo no estaba visible para sus ojos cuando necesitaba un cuerpo que acogiera sus miedos.
Sigo sin comprender esta sincronía, develar lo oculto genera consuelos, pero también miedo. A veces el corazón no esta preparado porque no conoce silencios, ni mentiras ni verdades, ¿que verdades? ¿Existen?... El miedo sí, lo siento, lo vivo, lo veo, es blanco, es negro, es gris, me acaricia la guata dejándome un vacío parecido al hambre, parecido a un parto... de dolor, de rabia, de temor.
Si tan solo mi cuerpo fuera capaz de sentir al otro que quiere decir esas cosas que le nombran verdad, esas que dicen que existen, pero no se donde... no están en sus palabras, en sus acciones, solo en su corazón que se mantuvo oculto para evitar el daño.
Las lagrimas brotan regando mi duelo, alimentando la pena que de a ratos se vuelve rabia, esa de color rojo vivo que moviliza energías sin destino. Termino agotada, me tranquilizó con mi culpa, eso me asusta, vuelvo a nutrirme de lagrimas cada vez mas azules, tampoco tienen destino. El corazón sabe de verdades? Existen? Donde? ....


Pati T.